Archivo de la categoría: Cultura Japonesa

Ukiyoe, expresión del pueblo japonés


En Japón, la creación y reproducción masiva de volantes, panfletos, postales, folletos y hasta posters, inició a mediados del periodo Edo. Para impedir que Japón fuese influenciado cultural e ideológicamente por países extranjeros, el Shogunato Tokugawa optó por el  aislamiento total de Japón; prohibiendo estrictamente el cristianismo y restringiendo el comercio internacional notablemente, solo se mantuvieron relaciones con Holanda, Corea y China. Como consecuencia a este encierro, casi hermético, la cultura japonesa se desarrolló fuertemente, especialmente en la metrópoli de Edo (actual Tokio). Más

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Shichi-Go-San, el festival de los niños


Por lo general, en lo que respecta a occidente, las celebraciones trascendentales que se hacen a los niños van directamente relacionadas a cumpleaños de 15, primeras comuniones u ocasiones especiales y circunstanciales. Del mismo modo, en Japón, existe una celebración en honor a la experiencia adquirida en las jóvenes vidas de los niños y las niñas, pero a diferencia de los populares festejos materiales y emocionales de occidente, en oriente el rito es espiritual, dirigido única y exclusivamente a quienes cumplen 3, 5 y 7 años de edad.

Shichi-Go-San, que literalmente significa “3,5, y 7”, es un encuentro ritual que alude al crecimiento tanto espiritual como físico de los niños y niñas, celebrado todos los 15 de Noviembre, pues los augurios así lo profesan desde que, según dice la leyenda, el quinto shōgun Tokugawa, Tokugawa Tsunayoshi, condujo una serie de ritos para su hijo Tokumatsu en dicho día, trayendo suerte y bienestar para su descendencia. Pese a que el festival está diseñado para los pequeños, es imposible limitar la participación de los orgullosos padres y madres, quienes  visten a sus hijos con ropajes tradicionales para asistir en masa a los santuarios sintoístas o a los templos budistas,  celebrando y expresando así su gratitud por los favores, salud, dicha y unión recibida; Además se rinde tributo con plegarias dirigidas hacia los mismos niños, pidiendo para que la fortuna siga siendo constante y bienaventurada.

La característica principal que denota el antes y después del festival en los niños puede apreciarse en la cabeza, pues todo niño o niña antes de los tres años lleva siempre el cabello corto, hasta que pasa por el ritual oficial llamado “kamioki” en donde a los niños se le permiten crecer su cabello. Ahora, con respecto a los vestidos, los niños de cinco años son presentados en público por primera vez con un “Hakama”, a través del rito de hakamagi , ‘hakamagi’. Y para las niñas de siete años, se realiza el ritual del “Obitoki”, ‘obitoki’”, prenda que sustituye  el cinturón “Obi”.

Por supuesto, el rito y transición que vive cada niño y niña durante este festival varía dependiendo de su sexo y edad, adquiriendo así diferentes nombres y denominaciones por región, condición social y época; no obstante la generalización de todas estas celebraciones son dirigidas hacia el mismo fin de reconocimiento y alegría con respecto a la transición de ser un “Yoji” (infancia) a un “Jido” (Juventud). Por supuesto, un ritual en el que participen los niños debe de tener su “Dulce Toque”, y en el Shichi-Go-San no es la excepción; los niños  y niñas reciben durante el festival un caramelo llamado “Chitoseame (,’Chitoseame’caramelo de los mil años), un dulce de color rojo y blanco, de un metro de largo y viene en una bolsa con una grulla y una tortuga, llamada “Tsurukame” , ‘tsurukame’ que representa la larga vida en Japón.

Post by: Sergio Barbosa.


El arte de la caligrafía Japonesa


Japón posee un legado cultural ancestral de bellas artes diverso e inspirador; el Shodou (書), literalmente “el camino de la escritura”, donde Sho significa caligrafía y do, el camino.  Al igual que en todas las artes de Japón,  el Shodou es una disciplina que busca la perfección individual, una conjugación práctica de la filosofía Zen y wabi-sabi, que no solo persigue una armonía estética, busca expresar delicadamente, las emociones más puras e intimas que sentimos cuando interactuamos con nuestro entorno; una mezcla armoniosa entre nuestra alma, animo, personalidad, belleza y  profundidad espiritual.  Ligado fuertemente al desarrollo del “ser”,  el Shodou es una práctica técnica y estética de por vida.

El idioma japonés tiene tres alfabetos: los kanji, ideogramas chinos adoptados por los japoneses hace más de un milenio y medio, los hiragana y los katakana, originarios de Japón. La caligrafía japonesa considera indispensable cada parte del proceso de escritura, cada trazo tiene un significado, forma, comienzo, fin y sentido; a esto se suma la concepción de que los ideogramas negros sobre el fondo blanco simbolizan el yin y el yang. El balance entre todos los elementos y el espacio vacío, es decir, en donde no hay trazos, hace del Shodou un arte proporcional, armonioso y equilibrado.

En las casas japonesas se acostumbra tener un lugar dedicado plenamente a la vida espiritual. En las grandes moradas se suele construir un pequeño “santuario”, un poco alejado de la vivienda principal para tener la paz y conexión con el entorno, necesarios para la buena práctica espiritual; En el caso de las casas modernas, que son muchísimo más pequeñas y en las cuales se busca aprovechar el espacio al máximo, la práctica extrema del minimalismo, hace del Shodou una de las mejores opciones para brindar significado al espacio espiritual en espacios reducidos.

Las artes japonesas colmadas de sabiduría milenaria y de una representación del lenguaje considerada sagrada, hace obligatorias su práctica y conocimiento desde los primeros años de colegio por medio del Kakizome que consiste en plasmar caligráficamente los sueños y deseos para el año venidero, estas experiencias serán los cimientos para el adecuado desempeño caligráfico en el Shodou. Estas cualidades académicas son esenciales para conservar esta grandiosa multiplicidad cultural aun vigente y aplicable a la vida contemporánea. Como podemos apreciar en las palabras de Tomomi Kunishige (國重 友美) una de las artistas de Shodou contemporánea más reconocidas, quien defiende que los kanjis hicieron de puente entre China y Japón, por lo tanto, lo que ella quiere lograr con su trabajo es un  puente entre Japón y Occidente.

Muchos de ustedes se preguntaran ¿Qué materiales se necesitan para realizar Shodou?, pues bien, se necesitan cuatro elementos básicos: pincel, tinta, el recipiente para la tinta y papel; estos artículos son conocidos como bunbou-shihou (文房四宝), en español, cuatro tesoros de artículos de escritorio.  Sin embargo existen otros elementos concretos que son utilizados por los maestros en el arte Shodou estos son: el Fude, utilizado para realizar los trazos, Hanshi, hoja de papel de arroz, Bunshin pieza que sujeta el Hanshi para facilitar la escritura, Shitajiki, material absorbente que evita el exceso de tinta, se coloca sobre el Bunshin, Sukuri, tintero, usualmente tallado a mano en piedra, en el cual se vierte una mezcla de agua y tinta china, y por último, el Sumi, al estar en el Sukuri elimina la tinta sobrante.

Finalmente el arte Shodou tiene cinco estilos esenciales: uno es el Kaisho, que es el estilo más cuadrado  y sencillo de todos, lo cual facilita su lectura y escritura, el Gyosho, modifica la escritura en Kaisho volviéndola un poco más redondeada y cursiva para armonizar la conjunción entre kanji y kana, en tercer lugar está el Sosho, es la escritura de “hierva” contiene el principio de los kanas y su forma es curvilínea y simplificada en sus trazos, el Reisho, lleno de trazos simples y rudos, marca el comienzo y fin de cada trazo, y el quinto es el estilo Tensho, de origen chino, establece trazos elaborados y figurativos semejantes a los de un sello.

Bueno, esperando que a muchos les agrade e ilustre un poco sobre uno los artes más expresivos de la cultura japonesa, les dejo este medio corto medio largo escrito con mucho cariño y dolor de hombro (xD), hasta la próxima.

Post by: Alejandra Sabogal.